El blog de Ana Aldea

Conocí a Ana Aldea -¡cómo no!- en un acto del PSOE. Estábamos en la zona de blogueros y, lo primero que llamó mi atención sobre ella, fue su actitud resolutiva y su buen hacer para cubrir la información en este tipo de acontecimientos. Desde entonces he venido coincidiendo con ella en otras cuantas reuniones y, cuando el tiempo lo permite, incluso hemos intercambiado algunas palabras, lo que definitivamente tanto ayuda a incrementar la colaboración grupal y el compartir experiencias.

Ana; aparte del apellido que tanto me gusta, tiene ese nervio juvenil que enseguida transmite y del que los demás nos gusta impregnarnos. Hay en ella como una buena vibración que se contagia; una vitalidad sugerente a la que te arrimas; un vendaval de aíre fresco que tanto necesita el siglo en que ahora vivimos, el cual va tatuando nuestra propia biografía.

He oído, me imagino que cariñosamente, que los más allegados le llaman “la canija”, y el apodo no deja de ser simpático, como en realidad es ella, aunque su estatura vital y humana no se corresponda en nada con el apelativo.

Estas breves líneas, pues, son para hacerme eco del funcionamiento de su blog, al que le deseo la mejor de las suertes y una larga vida. Cuenta conmigo para seguirte en la apasionante andadura.

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