A veces resulta poco menos que insufrible la cacofonía faltona e irrespetuosa de alguna tropa bravucona y montaraz. El lenguaje zafio y grosero que, endiosado en un ego banal y enfermizo, destilan un odio incontrolado y no creativo. Y los reportajes que les han dedicado ya en algunos medios, perpetrando vergüenza ajena y una fama cuestionable en negativo. A veces resulta cansino el ruido y la furia de tanto desalmado afincado en la inquina, devoradores de todo lo que no sea el yoismo descomunal en el que están perdidos y afincados. ¿Pero es que no tendrán sentido del ridículo, se pregunta uno a veces?.
Y en esas estamos cuando, afortunadamente, aparecen otros proyectos en red que si destilan un aire limpio de creatividad y buenas maneras; un saber hacer y estar desde las formas de colaboración más respetuosas; una intención de amabilidad compartida y, sobre todo, unas ganas de que la red siga siendo esa transversalidad amable donde, el efecto viral que produzca, sea principalmente el poner en valor las distintas habilidades y actitudes de los otros. Una suma, en definitiva, de noble y enriquecedora inteligencia colectiva.
Hace pocos días he recibido la invitación para visitar y conocer el proyecto denominado: Fondo de Armario, que es un lugar creado, principalmente, para dar a conocer distintos proyectos que, a juicio de los precursores del proyecto, merecen o deben ser tenidos en cuenta por un mayor número de personas. Se trata de dar a conocer a cantautores, restaurantes, documentales, informes y un largo etcétera que, de continuo, va apareciendo sin cesar en su creativo espacio.
Un proyecto, como digo, que acaba de nacer y que a diario va sumando nuevos e ilusionados seguidores. Estas modestas palabras, por lo tanto, son un mensaje sencillo a modo de felicitación por la tarea y, principalmente, para desearles la mejor de las suertes en una andadura de colaboración muy necesaria, puesta al servicio y para conocimiento de los otros, poniendo en valor; o trayendo a colación, de nuevo, el espíritu transversal y horizontal que, afortunadamente, sigue respirando la red.
¡Larga vida a esas ilusiones compartidas que ahora comienzan!

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Tags: Comunicación, Cultura










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