Eso de que te apliquen en el currilaboro la movilidad en descenso que te da de bruces con la cola del paro; aparte de sus enormes inconvienientes, pues también puede rastrear en sus contadas ventajas, entre las que se encuentran los instantes de asueto añadido y obligado con el que uno se topa. Y, en definitiva, algo más de tiempo para la lectura que, sin lugar a dudas, acompaña mucho para intentar salvar la circunstancias orteguianas que, sabido es; si no las salvas a ellas, tampoco te salvas tú, en última instancia.
De entre los varios libros que se encuentran en mi mesa, utilizados siempre para tratar de aminorar mi crónica ignorancia, se encuentra uno de Ignacio Sánchez-Cuenca: “Años de cambios, años de crisis. Ocho años de gobiernos socialistas, 2004-2011” que justo he finalizado hace unos días. El libro nos trae a colación las dos legislaturas recientes de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, las cuales algunos parece que están empeñados en descartarlas totalmente de nuestra reciente historia, haciendo limpieza ideológica o trazando un paréntesis perfectamente acotado para enviarlo a la papelera injustificada del olvido.
Tengo que resaltar que Ignacio Sánchez-Cuenca -Pacho para los amigos- a mí siempre me ha resultado de esos intelectuales que uno siempre encuadra en la poco numerosa lista de tipos campechanos y humildes, pero que a la vez los tienes identificados como investigadores estrictamente rigurosos y críticos, de los cuales la sociedad apresurada y ruidosa en la que estamos inmersos no puede; o no debe prescindir.
Es, pues, un libro interesante y cercano que, a través de su pedagogía necesaria, deja ante las ansias de conocimiento que a todo lector se le supone, un análisis perfectamente esperado; por inexistente hasta la fecha, de los aciertos y errores que tuvo Zapatero en sus etapas de gobierno. Libro, como digo, que junto a otros que van apareciendo, editados conjuntamente por el Laboratorio de la Fundación Alternativas, junto con los libros de la Catarata, acercan de manera necesaria el debate político hasta un público numeroso que, tal vez de otra forma, resulta más complicado el acceso a este tipo de inteligentes reflexiones con las que se hace mucho más enriquecedor los futuros debates que cualquier sociedad cívica y democrática debe de ir generando. Les invito, si me lo permiten, a indagar y leer sus diferentes títulos.

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Tags: Comentario de libros, Gobierno, Ignacio Sánchez-Cuenca, Laboratorio de Alternativas, Política










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