En política parece haber cierto proceder que es similar a los de algunos chacales financieros; esto es, permanecer agazapado, sigiloso y, al menor descuido, lanzar a traición una dentellada certera en busca del final de la presa codiciada. Es cómo si alguien estuviera repartiendo a diestro y siniestro un alto porcentaje de munición para el asalto, con la impaciencia del sanguinario que, irresponsablemente, ya sólo cree en la viabilidad de su batalla.
En éstos últimos días vienen disparando ese tipo de proyectiles incendiarios algunos medios de comunicación, cuyos titulares ansiosos van reventones de metralla. Informar, no informan mucho pero, tal y como están los tiempos, lo mismo es una estrategia sutil para hacer caja. También azuzan la mecha una oposición que , ni con su propio código ético son capaces de mermar las escuchas, corrupciones, guerras internas y palabrazos; cuanto menos, poco líricos, que emergen de sus propias filas, para cuya cooperación voluntariosa de arrimar el hombro nos dicen aquello de: ¡o nosotros o el caos!, inyectando en semejante intención solidaria buenos chorreones de inquina, macerados con algo de verborrea propensa al populismo. También están los que, curiosamente, han tomado el perfil en sombra de guarecerse en las trincheras; no sé si por miedo al rifirrafe o, aprovechando las circunstancias, estar preparados por si hubiera que cambiarse de chaqueta.
Y luego están los gurús de la cosa, zumbando matraca desde distintos ángulos, en busca del obsceno exhibicionismo para llegar al afluente de su particularidad herida, con la esperanza de que allí desemboque el río de la notoriedad anhelada. En las redes sociales, verbigracia, al Real Decreto Ley aprobado por el Gobierno, lo llaman #decretazo. Oigan, no; esto son unas medidas que, entre otras cosas, quieren evitar que un colectivo no utilice a su antojo a los ciudadanos como rehenes y, por otra parte, acabar de una vez por todas con privilegios injustificables. Repasemos:
Medidas para garantizar el tráfico aéreo
Compártelo






































































6 Febrero, 2010 a las 1:50
Lo de los controladores era de auténtica vergüenza. Es una buena medida.
6 Febrero, 2010 a las 2:01
¿Decretazo? ¡encima!…
7 Febrero, 2010 a las 14:09
Totalmente de acuerdo con tu reflexión. Hay que tomar medidas, hay que gobernar aunque signifique no ser popupar para unos pocos. Es un buen momento de revisar tambien nuestro modelo laboral, revisar privilegios, ser mas flexibles, fomentar el esfuerzo, el conocimiento, la formación y despreciar el dinero facil, el inmoovilismo, los resultados a muy corto plazo y a cualquier precio.
Habra a algunos que no le guste pero estoy convencido que lo estan esperando la mayoria de los ciudadanos.
10 Febrero, 2010 a las 18:03
Eso, eso: que quienes tienen responsabilidad salgan de las trincheras y actúen como vanguardia, mientras quienes sólo podemos confiar en que ellos lo hagan bien seguiremos en la retaguardia, no sea que como suele suceder el caso sea el contrario y a quienes no podemos cambiar las cosas nos exijan pasar al ataque…
Como se ve, nunca me ha gustado el sabor de la carne de cañón.
¡Mucha fuerza, compañero!