Escrito por Diego Cruz el 26 de abril, 2013

Cualquier gobernante, de tenerla, se le caería la cara de vergüenza al conocer las últimas cifras del paro, en cuya situación están ya la friolera de 6.202.700 personas. Y digo personas puesto que; independientemente del titular al uso, los guarismos alarmantes puestos en un gráfico, los entendidos de la cosa que cada vez participan en más y más tertulias para hablar del tema; independientemente de ello o, fundamentalmente, están los dramas humanos y casi anónimos de ese porcentaje obscenamente altísimo de personas.

Aun a riesgo de caer en cacofonía a lo largo de los párrafos, hay que insistir mucho en la palabra personas, desde el significado de su etimología más profunda. Personas, por tanto, que parecen formar parte del excedente que provocan unos auténticos chacales financieros que siguen perpetrando sus dentelladas más certeras. Personas, cuyo drama va más allá del empleo en sí, puesto que se les está privando de su realización más profunda, al apartarlos de una sociedad eminentemente mercantil, cuya mano de obra parece que ya no interesa. Personas abocadas a un desasosiego extremo, colándose en sus corazones la desafección política. Personas huérfanas de ayuda ante tanto desencanto, con su soledad desgarradora y su violencia controlada, a punto de estallar. Personas que pierden la identidad en el nosotros, dado que su experiencia más radical ha quedado aparcada en los más tristes márgenes. Personas… esas de las que está constituido el género humano, si en verdad seguimos creyendo en una sociedad más justa que abogue siempre por el bien común y la libertad como defensa de la no dominación.

Vivimos, pues, unos momentos donde mentir sale gratis, como bien lo prueban las promesas electorales que se hicieron desde el Partido Popular en materia de empleo, insistiendo desde el sui géneris centro reformista que, las cosas estaban mal, debido a la herencia de Zapatero. Pero ahora que ya hemos entrado en la #herenciaocasionada de Brey, con su obcecación puesta en hacerle genuflexiones al mercado desde el austericidio más obsceno, comprobamos que se nos sigue mintiendo impunemente. Es más, al gobernar como Dios manda -según Brey- y mencionar a semejante líder divino en vano, más bien merecerían una buena reprimenda del Papa Paco, a modo de penitencia, donde se les inculcase que mentir está muy feo.

Personalmente, recordando aquellas memorables palabras de “los hilillos de plastilina”, ya supe que Brey apuntaba maneras de estadista. Y al comenzar su campaña, no me cansaba de avisar en Twitter con el #andaconfia que traían como punto fundamental en el programa escondido en las enaguas, las intenciones de perpetrar un auténtico golpe de estado ideológico. Y así está siendo, con una ciudadanía ejemplar que, sin de momento incendiar las calles, asiste atónita a estas maneras montaraces donde se lo están susllevando todo.

La pregunta es, si cualquier promesa electoral que se haga en campaña no tendría que estar regulada de alguna forma. De lo contrario, lo que seguimos fomentando es la mera teoría de los atriles, desde donde cada cuatro años se pide, protocolariamente, que hay que seguir rindiéndole usura al vasallaje. Promesas que comprometan un contrato serio de transparencia y colaboración con la ciudadanía, porque cualquier gobernante es en última instancia a quien se debe. Promesas que no sean cantos de sirenas, brindis al sol, alharacas de campaña y mensajes dirigidos a una pasta de seres, dando a entender que la política es una mera herramienta de ejercitar el poder a toda costa.

¿Qué fue de los ingentes empleos prometidos por Pons en campaña, verbigracia? ¿Un programa electoral es tan solo un amasijo de teoría maquetada donde el único fin es conseguir el voto? ¿Hasta dónde pueden llegar las cotas de poco respeto hacia la gente con semejante proceder? Y si eso no se cumple, rotulándolo con la maravillosa frase educada de Fabra, aquel: ¡que se jodan! ¿quién paga semejante ofensa a la soberanía del pueblo? ¿el mismo pueblo, acometiendo un surrealismo sucio en mitad de los significados democráticos y constitucionales? Debería aclararse, en vez de dotarnos de una metafísica entrecomillada por donde siempre asoman las lorzas de Falete, pongo por caso.

Estas enormes cifras de paro, con sus impresionantes dramas particulares, tenían hasta que cuidar la forma de comunicar, para no faltar a la inteligencia y respeto de la gente. Quiero decir que sería interesante cuidar las risitas, los gestos fríos y distantes, el lenguaje farragoso que va en contra de la transparencia; y hasta la poca vergüenza de informar a través de plasma, con unos periodistas con más cuajo todavía que encima lo consienten. Por no hablar de tanto modelito en la indumentaria, lo que resulta hasta casi inmoral cuando el personal está abarrotando los comedores sociales.

Así es como se demuestra el verdadero patriotismo, estando al lado de la gente, resolviendo sus preocupaciones e intereses, haciendo ciudadanía libre que pueda sentirse orgullosa de su país. Lo demás es violencia de guante blanco, mamandurrias enmascaradas en un lenguaje que dice lo que no significa y, sobre todo, no dando soluciones a los problemas humanos de ciudadanía. Para eso nos vale con nombrar a meros gestores de la cosa.

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Escrito por Diego Cruz el 20 de abril, 2013

Por desgracia nos hemos acostumbrado ya a la verborrea en chándal que suele ser un himno estridente y cansinamente repetitivo. También nos hemos acostumbrado al lenguaje de mercadeo, rápido y de rabiosa actualidad, como suelen nombrarle los que comercian con la producción incesante de una información sesgada. Y las frases grandilocuentes de consumo interno, las cuales no llevan nada tras de sí cuando las despojamos de su protocolaria cáscara. Somos, como dicen, animales de costumbres, y en esa humana penitencia tal vez llevemos el resultado de un gran siestorro rutinario, reventón de conservadurismo.

No en pocas ocasiones patrocinamos un pensar de oídas, y lo vamos ejercitando para que otros le hagan su respectivo eco y lo palmeen. Una frivolidad sin juicio. Un encaramarse al realismo sucio; sin cuestionarlo en absoluto, sino más bien haciéndole continuos arrumacos,entre una complicidad vaga y obscena. Un sobre vivir muy mucho de prestado, ajenos a los sones más soterrados y profundos, esclavos de la subliminal dictadura de las prisas.

Lo traigo a colación al caer en mis manos: “Delito de silencio” de Federico Mayor Zaragoza, al que no entiendo muy bien por qué no se le invita más a menudo a propagar toda esa pedagogía cívica que engalana el significado de los párrafos. Palabras mayores de un libro que apela directamente a la conciencia; que invita a la participación activa de la ciudadanía para conquistar todos los espacios que le han sido robados. Y Mayor Zaragoza lo hace con palabras mayores, porque incluso intercala entre ellas los poemas en carne viva, y acérrimos, de José Ángel Valente.

Son esas palabras mayores, como las que destilaba José Luis Sampedro en sus éticas entrevistas, las que la ciudadanía espera como asidero para descansar de tanta ineptitud y no menos zozobra. Palabras mayores con las que disfrutar a pleno rendimiento el significado sustancial que traen consigo, lenguaje significativo que a la vez cuestiona y acaricia la conciencia. Palabras mayores… hondas, porque vienen comunicativas desde las propias raíces del lenguaje, cargadas de una significación radical que nunca deja indiferente.

Palabras, pues, que vuelvan a recuperar el significado de la ética; de la defensa de los valores humanos como fin honesto de nuestra existencia. Palabras aderezadas con filosofía moral; con intenciones colaborativas que vengan bañadas de solidaridad y mestizaje. Palabras libres, como libre debe de ser el pensamiento grande de cualquier persona; sin sometimiento alguno a obligarle a ser vasallo de otros semejantes. Palabras nutritivas, derramando sin cesar una invitación a la reflexión desde su contenido. Palabras que se bañen en el sentir del corazón y con él sean capaces de poblarnos la cabeza. Palabras mayores, sin vericuetos ni ambages, de tal forma que una vez pronunciadas, nos podamos mirar con decencia a los ojos, los unos a los otros. Palabras que tomen partido, activas, afectivas, solidarias, tejedoras de redes donde cada uno de nosotros pueda ser una parte importante del proyecto. Palabras que no lleven a cabo la complicidad de ser acalladas y que, incluso, tomen ya al silencio como importante delito.

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Escrito por Diego Cruz el 4 de abril, 2013

Querido Brey:

De esto que está uno en casa todos los días al sol, como excedente de un sistema que va a reventar un día dentro de su propio egoísmo, y se me ocurrió escribirte una misiva. He de aclararte; antes de nada, que te llamo por el segundo apellido, tan lejano como tus políticas sociales, por aquello de guardar algo de concordancia.

Recordarte que el gentío, la larga y obscena lista de casi seis millones de parados, aún siguen esperando la promesa de Pons y aquella cifra fingida de creación de puestos de trabajo. Te lo digo porque, como subiste el IVA, a pesar de que en campaña decías lo contrario, no sé quien lo va a pagar, si estamos a verlas venir con el nivel de consumo en cero patatero, que diría tu mentor, don Ánsar. Y te lo recuerdo, más que nada ,porque la ciudadanía no deja de pensar que estáis mintiendo como auténticos bellacos; con lo cual, incluso, estáis invitando a que don Rouco os saque una amonestación tirando simplemente de catecismo.

Te digo casi seis millones de parados a los que incluso les suena a chiste de que exista un Ministerio de Trabajo, o unas Oficinas de Empleo porque, no me dirás que el titulito no suena un poco a ganas de embromar y tal. A no ser que hayáis principiado un darwinismo social con todo ese programa que habéis traído escondido en las enaguas. Dicen los más mal pensados -ya sabes lo que da de sí nuestro suelo patrio- de que habéis venido a perpetrar un golpe de estado ideológico con todo el empuje de vuestras nostalgias infinitas y que, sin anestesia ni nada, nos lo vais inyectando con las dosis obscenas del talibanismo de la austeridad. En cualquier caso, yo ahí lo dejo, como solemos decir en el de twitter.

Otra cosa que quería comentarte es tu nefasta actitud ante la prensa. Quiero decir que le has tomado cariño a las comparecencias sin preguntas, a la presencia simulada en plasma y, por tanto, al talante poco respetuoso y antidemocrático para con los ciudadanos, dado que todo gobernante que se precie tiene que rendir cuentas a la ciudadanía: ¿o quién crees que te ha puesto ahí para, según tú, perpetrar el milagro de regeneración de país que nos vendiste hasta la saciedad? Bien es verdad que casi está peor lo de los periodistas que, a pesar de todo, y pese a que no pueden hacer preguntas, te regalan sus genuflexiones de informadores blandos, puesto que lo suyo sería ser un periodista de prosa parda y decir aquello de: #sinpreguntasnohaycobertura pero también es verdad que muchos, por su proceder, más bien parecen seguir el código deontológico del que Nieves Herrero hizo mucha carrera cubriendo la información de las niñas de Alcasser, ¿recuerdas?. ¡Ahh, país éste!

Y para finalizar, ya que no quiero incomodarte mucho en tus siestorros, voy a comunicarte algunas confesiones personales. Para mí, sin ningún género de dudas, eres el gobernante más patético que nos ha traído en mala suerte la democracia; quiero decir que con tu #herenciaocasionada estás ensanchando las desigualdades sociales, viniéndote al pairo el cuidado de nuestro capital humano y arrodillándote de continuo ante los chacales financieros que, a fin de cuentas, son los que te piden permiso para seguir perpetrando sus dentelladas más certeras. En tus discursos quito el volumen al televisor y te espío el lenguaje no verbal, que siempre es más rápido que el lenguaje protocolario y fingido que proyectas; y encima leído, como si tu propia manera de gestionar también fuera en diferido. Con tu patriotismo estás dejando el país hecho unos zorros, sin sensibilidad para lo que no sea lo meramente mercantil y el puro negocio, de ahí lo de #GobiernoSinAlma como ya se os ha bautizado acertadamente en las redes sociales.

Cada vez que leo vuestros decretazos, o escucho vuestras frases falsas y manidas, me acuerdo del maestro Haro Tecglen cuando casi todas sus columnas las finalizaba con aquello de: ¡qué estafa!. Una estafa monumental como no se había vivido nunca, dejando a la política en precario, revestida de sus penosas minúsculas. Un daño hecho a conciencia desde la más pura ideología, una insolidaridad con las personas y un pervertir la sociedad hasta extremos, hace tiempo inconcebibles. Una sociedad, por otra parte modélica, que a pesar de todo sigue resistiendo vuestras dentelladas sin atisbos de racismo o insolidaridad e, incluso, capitaneando en la calle las demandas de desasosiego ciudadano que vosotros habéis olvidado con vergonzosa prepotencia. Una sociedad que no se merece gobernantes de tan pequeña talla, a pesar del “centrados en tí” con el que nos volvisteis a mentir. ¡No; centrados en vosotros! Una sociedad a la que os debéis, si es que no practicáis la astuta y puntual amnesia, dado que los votos y las elecciones tienen mucha más esencia de la que cabe en vuestros corazones fríos y meramente mercantiles.

Brey y te digo todo esto porque a mí y espero que a otros muchos, pese al nodo del siglo XXI que nos habéis colocado en los medios de desinformación, no nos vais a robar la voz ni las palabras.

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Escrito por Diego Cruz el 1 de abril, 2013

Crisis o codicia económica?” será el título de la conferencia que el próximo día 3 de abril, a las 20:00 horas, impartirá mi querida amiga y compañera: Mónica Melle, en el Ateneo de Madrid, junto a Miguel Ángel García-Sánchez que presentará el acto y Yolanda Palomo del Castillo que participará de moderadora.

El título es enormemente acertado, dado que nos aclarará si en realidad es una crisis o, por el contrario, la situación actual viene motivada por la codicia sin límites de ciertos chacales financieros que, desde el talibanismo de la austeridad, nos están perpetrando su brutal ideología.

Mónica Melle forma parte del equipo de Economistas frente a la Crisis, cuya labor principal, como bien indican en su espacio, es llevar el pensamiento económico al servicio de la ciudadanía. Ella y un nutrido grupo de economistas de distintas especialidades, también han presentado no hace mucho tiempo el libro: “No es economía, es ideología”, entre cuyas propuestas se encuentran la reactivación económica, algunas reformas frente a las contrarreformas y, sobre todo, y como ya queda dicho, poner el pensamiento económico al servicio de la ciudadanía. Libro, pues, muy recomendable para entender bastante mejor la realidad económica que acaece.

Un acto, sobre todo, que utiliza las herramientas 2.0 para hacer más viral el conocimiento, dado que se retransmitirá en directo, vía streaming, haciendo de las redes sociales un espacio democrático, horizontal y distribuido, dentro de la realidad social en la que ya tod@s estamos inmersos. De ahí que, tomado como ejemplo, imagino que los líderes políticos aprenderán la lección de cómo llegar a más personas, a la vez que tienen la magnífica oportunidad de ensanchar sus influencias, pero de la mano de una ciudadanía informada y creativa que les va a obligar, de continuo, a dar nuevas y alternativas respuestas. Liderazgos, por tanto, que en tiempos inciertos, sean capaces de aproximarse al corazón de las personas.

Para más información del acto, les ruego visiten el propio espacio del Ateneo, así como el canal desde donde será transmitida la conferencia para todas las personas que no puedan asistir.

Desde las redes sociales se irá dando cuenta del acto con el hashtag #codiciaeconomica y seguirlo a través de los perfiles en twitter: @ateneodemadrid así como el de la propia ponente @monicamelle. Para cualquier pregunta en directo, utilizar la dirección directo@ateneodemadrid.es

Con todo lo que les cuento: ¿se lo van a perder?…

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Escrito por Diego Cruz el 27 de marzo, 2013

Mi infancia huele a Extremadura entre los mismos pliegues que los recuerdos forjan junto a la propia biografía. Veranos de pueblo y campo, luz acurrucada entre la diversidad de sus tonos, y ese olor de productos inconfundibles que quedan para siempre tatuados en la memoria. Mi infancia es un compendio de esa maravillosa tierra de barros, mimada por el cariño infinito de sus gentes, abierta al trato humano y a la camaradería sin ambages.
Guardo entre mis estantes un libro de hace muchos años, donde tuve a bien insertar una modesta colaboración, junto a la de otros tantos autores. Un libro conjunto, pues, llamado: “Extremadura en la distancia” editado por la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Extremadura. En él hay poemas y relatos breves de personas que, habiendo nacido en Extremadura, por muy diversas razones se vieron obligados, en su momento, a residir fuera de su tierra. Una intención de recuperar, a través de sus párrafos, el cariño infinito donde sus gentes nacieron, expresando hontanares de nostalgias y recuerdos que quedan bien transmitidos entre sus sentimentales páginas.
Y así andaba yo esta tarde, inmerso en la prosa de aquel libro, trayendo a colación briznas de existencia de otros tiempos. Extremadura en la distancia, unida por un sinuoso recuerdo que hace de ombligo existencial para tenerla, si cabe, más presente.
Mi infancia huele a pueblo blanco y aperos de labranza; a tostadas con manteca y a cocido puesto a fuego lento; a perrunillas caseras y a matanza de rito familiar y cariñosas celebraciones. Mi infancia tiene rastro de taberna: mayores con sus chatos de vino jugando al dominó que cuentan sus recuerdos de la guerra, gente de rostro desgastado que lían picadura de tabaco entre el amarillo delator de la comisura de sus labios.
Mi infancia es la imagen de las señoras madrugando para encalar las fachadas de sus casas, la tienda de ultramarinos oliendo a jamones de bellota, el rito diario de llenar los cántaros en la fuente, el manojo de churros atados por los nudos de un junco, el olor de encina viajando hasta las mismas galerías del cerebro, las tertulias vecinales en sillas de enea por las que no pasaba el tiempo, la mula apostada en el ventanal después de la jornada, o los patios reventones de macetas por donde siempre viajaba una palabra amable de vecinos.
Mi infancia es un paseo sosegado por Monesterio, una noche de cante flamenco donde una soleá profunda no para de derramar su queja, un abuelo que te enseña la experiencia de su vida a borbotones, grupos de mujeres que hacen costura en la salita, zurcidos de calcetines, una despensa en sombra poblada de alimentos, el botijo en mitad de la mesa camilla, la lentitud caliente y callada de un brasero, las fotos en tono sepia, los orinales debajo de las camas, la cuadra, el sobrao, las cancelas, las llaves grandísimas que abrían y cerraban puertas, los altramuces, la feria, la sonrisa limpia de la gente, el habla, el deje, el anochecer poético, las sombras, los niños rotulando de sonrisas el paisaje y, la paz de las siestas…
Mi infancia es un chamizo de melones puesto en los márgenes de la carretera, los girasoles cargados de pipas, el cine ruidoso de verano, el candil, los colchones de lana, la talega con el almuerzo para el campo, los cepos escondidos, la enorme huerta, el frescor de un amanecer, el tocino sabroso, el saludo de buenos días al cruzarse las personas y, sobre todo, la vida viva de aquella tierra.
Y hoy lo recuerdo por haber visto en internet un espacio sinuoso llamado: TodoExtremadura como queriendo hacer un compendio de sus productos y su amplia y, a veces, desconocida e inmensa cultura. Por lo tanto, me permito aconsejarles que se den una vuelta por allí y disfruten del magnífico escaparate que han montado, dado que las nuevas tecnologías, para bien, nos acortan para todo las distancias.
¡Qué lo disfruten!

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Escrito por Diego Cruz el 22 de enero, 2013

Noelia Martínez Espinosa es Concejala por el Partido Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, así como miembro de su Ejecutiva RegionalSecretaria de Migración y Cooperación, formando parte de la dirección del Grupo Municipal Socialista de Madrid, Portavoz de la Comisión de Hacienda y Administración Pública, Portavoz de la Comisión Especial de Cuentas y Portavoz-adjunta de la Comisión de Vigilancia de la contratación. Ésta joven política, comprometida con su tiempo y con las distintas demandas sociales que acontecen, también es aficionada al uso de las redes sociales, entendiendo que son una herramienta fundamental para el tiempo que nos ha tocado vivir, donde la comunicación permanente entre políticos y ciudadanos es la mejor garantía que la democracia puede poner a nuestra disposición para calibrar el termómetro participativo que vele por su salud.
Quedo con ella en una céntrica cafetería en los alrededores de la Plaza de Callao, muy cerca de donde los socialistas de Madrid tienen su propia sede. Acude puntual a la cita y, mientras nos saludamos para comenzar nuestra entrevista, sus dos móviles no paran de sonar y recibir mensajes. Lo primero que llama la atención es su cercanía en el trato, su sonrisa limpia y, por qué no decirlo, su mirada pícara de persona permanentemente en guardia de lo que pasa alrededor. La he escuchado decir que ella es de Aluche; muy de Aluche, como si en ese recalcar su procedencia, nos avisara ya de sus orígenes de barrio digno y trabajador, al que jamás ha renunciado. Y atisbo en sus gestos una marcada senda de ilusión que guía sus proyectos, tal vez un manojo de sueños para mejorar lo público, en tiempos en los que la realidad se torna altamente conflictiva y, por ende, la gente no sabe muy bien a qué atenerse.
Madrid es a estas horas un hervidero de tráfico alocado, aunque en el rincón elegido para charlar un rato, tan solo hay el pasear de un reducido grupo de personas y un silencio de atardecer metido entre paréntesis.

Diego Cruz: ¿En éste siglo prácticamente recién iniciado y convulso, qué puede esperar la ciudadanía de la política; o dicho de otra forma, los políticos están al tanto y a la altura de las demandas de la gente?

Noelia Martínez: Creo que en la formulación de la pregunta, ya encierra el error. La política no debe ser concebida como algo ajeno a los ciudadanos. Quizá somos hijos de la decepción de la política. Hubo una época en la que pusimos demasiadas ilusiones en ella: todo se solucionaría con la democracia, con la libertad; pero los poderes económicos no iban a dejar que su influencia disminuyese. Los ciudadanos deben ejercer como tales. La política será lo que ellos quieran que sea; como en la transición, su participación es decisiva. Que no esperen que la política cambie; que obliguen, participando, a que la política cambie. No ESPERES que pase, HAZ que pase! Yo no creo en los políticos como clase, yo no tengo nada que ver con Ana Botella, ni ideológicamente, ni mi trayectoria vital tiene nada que ver. Por lo tanto me niego a esa especie de corporativismo, a esa generalización .Los representantes públicos debemos estar a la altura de lo que los ciudadanos esperan de nosotros y juntos pelear por devolver la política a las instituciones, a los ciudadanos; que son sus verdaderos dueños.

DC¿Cómo se desenvuelve una mujer como tú en un mundo donde los ámbitos de poder están predominantemente marcados por hombres, incluida la labor política a la que tú te dedicas?

NM : Estamos en un momento en la que ya no fallan los discursos: todos hablamos de la igualdad. Ahora se afea cualquier comentario machista y eso, yo que llevo en política tiempo, es un avance; créeme. Pero sigue subyaciendo un poso machista, maquillado. Cómo fueron tratadas por los medios compañeras ministras como Leire Pajín, o Carme Chacón, cuestionadas sólo por ser mujeres; por su imagen, o incluso por estar embarazadas, evidencia que aún hay mucho camino por recorrer.
Yo siempre digo algo: mientras a una mujer para describirla positivamente se diga de ella que es una mujer discreta; que sabe estar siempre en un segundo plano; que es prudente…es que nos queda mucho por hacer. Yo personalmente he comprobado cómo no ser una mujer con ese perfil de prudente, me ha complicado un poco las cosas. He de reconocer y ser justa, he tenido mucho apoyo de compañeros y compañeras .Quizá mi carácter fuerte se acentuara más como un mecanismo de defensa ,al ser muy joven y mujer cuando me afilié; una manera de delimitar mi espacio.

DC¿Cuál sería, o cómo sería, políticamente hablando, el Madrid de tus sueños?

NM: El Madrid de mis sueños es un Madrid en el que lo importante no sean las obras faraónicas, los palacios, los túneles. Un Madrid en el que lo importante sean los madrileños, su vida, sus anhelos. Un Madrid en el que nadie que lo esté pasando mal se sienta solo. Un Madrid compartido y soñado por todos. Madrid como capital de los derechos, de la solidaridad, de la LIBERTAD. A veces algunos quieren quedar en la historia como el Alcalde que hizo la M30, el que hizo un monumento que todos recordarán. Yo abogo por que un Alcalde debe ser recordado por hacer la vida más fácil a los ciudadanos, esa es su labor; para eso nos pagan. Y los delirios de algunos hacen olvidar que ese es el auténtico papel. Así recordamos a Tierno, un Alcalde bueno que peleó por mejorar la vida de los madrileños. Un Alcalde querido y ¡hace tanto tiempo que este rasgo: ser querido por sus ciudadanos, no acompaña a un alcalde en Madrid! Juan Barranco fue el último.

DC¿Consideras que el electorado de Madrid es mayoritariamente de derechas?

NM: No; rotundamente, no. Ésta es la ciudad que resistió al franquismo de una manera heróica; que explosionó de libertad y de participación democrática, con un movimiento vivo, cultural, político y social en la época de la famosa movida madrileña con el alcalde Tierno Galván. La ciudad que reclamó multitudinariamente el No a la guerra o que ahora mismo esta movilizándose por defender la sanidad pública. En ésta ciudad, los madrileños no son de derechas, pero si es cierto que una gran mayoría están sumidos en el desencanto. Los socialistas tenemos que conseguir ilusionarlos, convertirlos en cómplices de ese Madrid que soñamos. Conseguir que vuelvan a atreverse a soñar en el Madrid que quieren dejar a sus hijos, a sus nietos. Debemos ser valientes en nuestras propuestas y, sobre todo, debemos transmitir ganas e ilusión por cambiar las cosas. Si nosotros tenemos esa ilusión y esas ganas, se las contagiaremos a los ciudadanos.

DC: ¿Qué es lo que más te llega a apasionar de la actividad política y qué es lo que más detestas?

NM: Me apasiona la posibilidad de mejorar y cambiar la vida de las personas, la capacidad que da la política de soñar en libertad aquello que queremos. Mucho de lo que hoy tenemos o somos, lo soñaron hace años compañeros a los que la derecha llamó locos o ingenuos. Reivindico la locura, la utopia, la ingenuidad en la política; esa que hizo que hoy tengamos una sanidad pública, una educación pública. La política no puede ser la que gestiona lo posible, debe ser la que lucha y pelea por lo imposible. Ese es su valor. Detesto los políticos de salón, los que se confunden con la moqueta que pisan. Los que para ellos el silencio es una posición política, los hipócritas que no critican al líder cuando esta arriba y que luego lo despellejan cuando tropieza.

DCEn medio de esta crisis descomunal cuáles crees tú que serían las alternativas que pueden devolver la ilusión y la confianza a la gente; qué maneras existen de dibujar una proximidad algo más ética.

NM: No estamos viviendo solo una crisis económica, estamos viviendo una crisis de modelo político .La sociedad reclama una regeneración política, profundizar más en la democracia y, los partidos políticos, no podemos estar ajenos a estas demandas. El cambio político se va producir con o sin nosotros. El PSOE debe estar a la vanguardia de estos cambios, profundizando en una mayor democracia; primero internamente, con transparencia. Y luego externamente: que los cargos institucionales, el gobierno, rinda gestión; no cada cuatro años, sino que los ciudadanos puedan ejercer un control de las decisiones que se toman, o de los incumplimientos programáticos que se produzcan, y que eso tenga sus consecuencias. Se ha centrado mucho el debate en cómo se eligen, pero yo opino que es mucho mas importante dibujar cómo se controla, se fiscaliza, la labor de un representante una vez que es elegido. Esto devuelve al pueblo lo que nunca debió perder, las instituciones.

DC: ¿En el mundo de la política predomina más la astucia que los valores que se predican, o es solo una mera percepción de un grupo reducido de personas?

NM: En mi partido hay cientos de militantes honrados, trabajadores que luchan cada día por aquello en lo que creen, pero esos, esos que salen de su trabajo y se van a una reunión en el barrio para defender su hospital, su centro de salud, esos nunca serán portada de un diario o les pedirán su opinión. Yo reivindico que los militantes que son mayores de edad para dar la cara día a día, también lo son para opinar qué camino debe llevar el partido, o quién debe ser quien lidere el proyecto.

DC¿Qué significa para tí ser socialista, o qué compromisos ineludibles ello implica?

NM: El socialismo para mi significa por encima de todo LIBERTAD. Arriesgarse a ser libre y vivir en consecuencia. Suena sencillo pero es complicado en el día a día actuar así, sin dependencias, sin servidumbres .Y confieso que no siempre es fácil actuar con total libertad. A veces la inercia, la comodidad, nos tienta; pero cada mañana me levanto con ese objetivo ser una persona libre y me esfuerzo en ello. El socialismo debe luchar contra todos esos condicionantes sociales que hacen que los seres humanos no puedan ser realmente libres. Sé que no es una visión ortodoxa del socialismo, pero alguien no hace mucho, ante una decisión complicada me dijo: te criticarán porque en el fondo envidian tu libertad. Jamás una decisión tan difícil, que me ha traído tantos problemas, me ha hecho sentir mejor; nunca estaré lo suficientemente agradecida a esa persona, a sus palabras.
Siempre he tenido fama de decir las cosas directamente a la cara y no callarme nada, es algo a lo que nunca voy a renunciar.

DC: Y por último ¿con la excusa de la crisis nos estamos convirtiendo en una ciudadanía más racista?
NM: La derecha en el gobierno trata de criminalizarlos, focalizando todos los problemas en ellos, es una táctica antigua que nos peleemos entre trabajadores. Medidas xenófobas que no sirven de nada, más que para eludir su propia responsabilidad. No es que los inmigrantes se queden con las becas, es que el PP las quita; no es que la sanidad la hundan los inmigrantes, es que el PP recorta los recursos en la sanidad pública para deteriorarla y después privatizarla. Aquí hay una sola clase a la que se ataca desde la derecha, la clase trabajadora . No miran el color de tu piel, sino el color de tu dinero. Pero sí, es un riesgo que no debemos olvidar.
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Agradezco a Noelia la atención dispensada y, sobre todo, uno se va con la grata sensación de que los logros son posibles y que los retos, al proponérselos, el mismo coraje ya los va haciendo más cercanos y amables.

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Escrito por Diego Cruz el 22 de diciembre, 2012

Mónica Melle es Profesora Titular de la UCM. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, UCM. Ha sido Directora General de Infraestructura del Ministerio de Defensa, y ha desempeñado distintos cargos en el Ministerio de Cultura, Ministerio de Vivienda, Ministerio de Administraciones Públicas, y Ministerio de Educación y Ciencia. Ha desarrollado su labor como investigadora del Departamento de Sistema Financiero en la Fundación de la Cajas de Ahorros para la Investigación Económica y Social, FUNCAS. Ha desempeñado el cargo de Vicedecana de Estudios de Grado en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCM. Fundadora de la Asociación “Economistas frente a la crisis”.
Ante esta resumida y brillante reseña, uno pudiera pensar que está ante una mujer distante y fría, envuelta en sus múltiples actividades. Nada más lejos de la realidad. Mónica tiene esa mirada alegre que parece subirle por los escalones de una infancia intacta, como niña grande en medio de la vorágine de una ciudad abonada a las interminables prisas, más una sonrisa simpática que rotula, en gesto amable, la distancia corta.
Tuvo la amabilidad de invitarme a la presentación del libro: “No es economía, es ideología”, de reciente aparición y en el que ella también participa, cuyo evento tuvo un éxito incuestionable de aforo, englobado dentro de las distintas actividades que vienen haciendo desde la Asociación “Economistas frente a la crisis”. A raíz de ahí, imantado por su conocimiento y su cercanía, nos dimos cita en la cafetería del Círculo de Bellas Artes para realizar esta entrevista, a la que accedió gustosamente.

ME(MyEventy): ¿Mónica, cómo surge la idea de fundar la Asociación: “Economistas frente a la crisis” ?
MM: Hace poco más de un año se celebraron las elecciones al Colegio de Economistas de Madrid, y un grupo de economistas nos unimos para presentar una candidatura progresista. Estabamos en plena crisis económica y financiera y teníamos un programa con propuestas alternativas a la ortodoxia económica imperante para reactivar la economía. Perdimos las elecciones, pero vimos la necesidad y oportunidad de constituir la Asociación Economistas Frente a la Crisis, para poner nuestro conocimiento económico, análisis y propuestas al servicio de los ciudadanos, y contribuir a la salida de la crisis. Pusimos en marcha nuestro blog, publicamos nuestro primer libro “No es economía, es ideología”, y fuimos creciendo en número de miembros, ampliando nuestra presencia en toda España.

ME(MyEventy): ¿Es posible que la ciencia económica, así como el pensamiento que de ella se deriva, se ponga al servicio de los ciudadanos? ¿Cuáles serían, pues, las claves para llevar semejante acción a buen puerto?
MM: Esta crisis económica y financiera ha puesto en cuestión a muchos profesionales de la economía, que han fallado en sus previsiones y en las respuestas que se han ido dando para reactivar la economía. Desde Economistas Frente a la Crisis coincidimos en que la ciencia económica debe estar al servicio de los ciudadanos, buscando su bienestar económico y social. Las políticas económicas deben perseguir la mejor redistribución de la riqueza, a través de una fiscalidad progresista, un estado del bienestar sólido que favorezca la cohesión y justicia social, y la generación de actividad económica productiva que permita la creación de empleo.

ME(MyEventy): ¿En medio de la crisis en la que estamos inmersos, crees que las medidas del Gobierno para combatirla son las apropiadas?. De no ser así, ¿cuál serían las alternativas más loables?
MM: Las medidas del Gobierno actual nos han conducido a la “espiral de la austeridad”. Tratar de cumplir el objetivo de déficit en unos plazos tan reducidos a través de recortes de gasto e inversión productiva nos están conduciendo a más recesión y más paro. Los gastos derivados de prestaciones por desempleo están aumentando, y al mismo tiempo, los ingresos fiscales están disminuyendo por la caída de la actividad, con lo cual nos alejamos, cada vez más, del cumplimiento del objetivo de déficit.
Claro que hay una política económica alternativa. Proponemos reactivación frente a los recortes, y verdaderas reformas frente a las contra reformas que el Gobierno está llevando a cabo, como la del mercado laboral. Apostar por la economía real y no estar tan pendientes exclusivamente de la evolución de las variables financieras. Equilibrar las finanzas públicas es necesario, pero la austeridad no es déficit cero. Es eficiencia en la inversión y en el gasto público.
Con unas cifras de paro que superan el 25% de la población española, es preciso poner en marcha políticas activas de empleo y formación. Resulta rentable invertir en educación y en investigación, desarrollo e innovación; factores que inciden en la competitividad de nuestras empresas y nuestra economía. Es necesario disponer de un potente sistema de crédito oficial, que sirva de palanca para desarrollar la política económica anti-cíclica y financiar inversiones productivas y proyectos empresariales de PYMES y emprendedores.

ME(MyEventy): Habéis publicado el libro, recientemente presentado: “No es economía, es ideología”, con la participación de muchos de los integrantes de la Asociación: Economistas frente a la crisis. Dime, en pocas palabras, una valoración sobre el mismo, así como si está escrito en un lenguaje sencillo, cuya lectura también invitaría a un público que, precisamente, no fuera entendido en temas económicos.
MM: El Gobierno está afrontando la gestión de la crisis con criterios muy ideológicos. Con la excusa de la crisis está aplicando su programa político máximo, neoliberal, desmantelando nuestro estado del bienestar. Las medidas y políticas económicas que está desarrollando son coherentes con una ideología neoliberal, tal y como se recoje en el libro. Hay propuestas económicas alternativas que también se desarrollan en el libro con un lenguaje asequible, y que abarcan medidas en el ámbito europeo, en el sistema financiero, en la política fiscal, en el mercado de trabajo, en el gobierno de las empresas, en el sector eléctrico y en la política medioambiental.
El libro “No es economía, es ideología” trata precisamente de desmontar el pensamiento único económico que con la crisis se ha instalando en el acervo común, y demostrar que con otras políticas económicas alternativas podemos salir de la crisis.

ME(MyEventy): Lo primero que leo al abrir el libro que mencionamos es: “Que no nos roben las palabras. Economistas Frente a la Crisis (EFC) es el resultado de un impulso moral”. Ante semejante pedagogía cívica, ¿pensáis realizar más actos para acercar las páginas de vuestro excelente trabajo a mucha más gente?
MM: Por supuesto. Pensamos que es muy necesario que la sociedad conozca que existen alternativas económicas a la fracasada política económica que el Gobierno está desarrollando, y que además están empobreciendo cada vez más a los ciudadanos españoles, recortando derechos, prestaciones y nuestro estado del bienestar, y ampliando peligrosamente las desigualdades e injusticias sociales.
En enero presentaremos el libro en diversas ciudades españolas, como Valencia, Barcelona, Granada, Oviedo, Sevilla, Bilbao, etc; y en Facultades de Económicas de Universidades, como la de la Complutense, para que los jóvenes, cada vez con mayor desafección de la política, puedan conocer que existen alternativas y que es a través de la política como se pueden poner en práctica.
Asimismo, estamos preparando un segundo libro, que incluya propuestas sobre temas de gran actualidad como la economía de la salud, la economía de la educación, investigación e innovación, la crisis y la igualdad de género, la economía del desarrollo,…

ME(MyEventy): ¿La Asociación: Economistas Frente a la Crisis es un grupo reducido y cerrado de expertos o, por el contrario, puede participar en ella toda persona que quiera? ¿Cuáles serían los cauces y las formas de participación y de ayuda?
MM:La Asociación Economistas Frente a la Crisis es totalmente abierta, puede participar cualquiera que tenga inquietud en la búsqueda de alternativas progresistas a la resolución de esta crisis. De hecho, no sólo están participando economistas, también periodistas, abogados, ingenieros,… y cualquier ciudadano con ganas de contribuir a la ruptura del pensamiento único instalado que se centra en las recetas ortodoxas del ajuste fiscal recortando el gasto en educación, en sanidad, en investigación, en prestaciones sociales y en infraestructuras públicas, y que están agudizando la crisis. Ya que detrás de tales medidas no hay economistas incompetentes sino pura y dura ideología.

Existen diversas formas de participar y colaborar con Economistas Frente a la Crisis. Firmando y difundiendo nuestro manifiesto, disponible en la página web http://www.economistasfrentealacrisis.com/. Contribuyendo con artículos para nuestro blog. Y también es posible convertirse en socio de la Asociación (enviando un correo electrónico a la dirección economistas.madrid@gmail.com .

ME(MyEventy): ¿Con la enorme crisis que estamos viviendo actualmente y tanta austeridad impuesta, no crees que incluso corre peligro la mínima paz social para la convivencia? ¿Cuál puede ser el límite de aguante de la ciudadanía española?
MM: Afortunadamente la madurez democrática de la sociedad española sabe discernir entre lo que es la justa y legítima protesta por la vulneración de nuestro estado del bienestar a causa de unos ajustes tan desmedidos como carentes de propuestas para el crecimiento, y lo que es la convivencia que garantiza la paz social. Es de esperar, no obstante, que la crisis remita lo antes posible para arrojar una luz de esperanza sobre tantos sacrificios asumidos por la sociedad española.

ME(MYEventy): Y por último ¿qué papel decisivo puede o debe jugar la política ante el control casi absoluto de los llamados mercados? ¿Es posible un futuro menos mercantil y más humanizado?
MM: La crisis actual ha antepuesto la economía a la política. Los mercados financieros han ocupado el espacio que la política les ha permitido, y su especulación se ha demostrado insaciable. Nos quejamos, por ejemplo, de la acción interesada e influencia de las agencias de calificación, que van encareciendo progresivamente las emisiones de deuda española y favoreciendo así el enriquecimiento de los especuladores. Sin embargo, los Gobiernos no han cambiado las reglas que les dan su poder ni han sido capaces de crear alternativas a su función. Es urgente que la política recupere la gobernanza económica.
Es posible, y yo diría indispensable, que la economía y las empresas se gobiernen con criterios socialmente responsables, y satisfagan las expectativas de los distintos grupos de interés -trabajadores, clientes, proveedores, accionistas,…-, así como que cuiden su impacto medioambiental y social en el entorno que les rodea. El objetivo de maximizar beneficios está socialmente obsoleto. Las empresas deben integrar objetivos de responsabilidad social en sus estrategias corporativas. Esto significa que deben justificar el fin social de su misma existencia.

…………………………………………

Después de la larga y amena entrevista con Mónica, le damos las gracias por su disponibilidad y su amable atención, mientras la tarde de Madrid se recrea con discreción frente a los cristales concurridos de la cafetería del Círculo. Después de escucharla, uno se queda con la grata sensación de que se pueden cambiar las cosas; de que otras alternativas son posibles; de que se puede conquistar un futuro mucho más amable. ¿A ustedes qué les parece?

La entrevista ha sido publicada, originariamente en http://myeventy.com/magazine-es/entrevista-a-monica-melle-madrid/

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Escrito por Diego Cruz el 22 de diciembre, 2012

Cuando me pongo a redactar estas líneas, justo recibo la amable felicitación navideña del Secretario General de los socialistas de Madrid: Tomás Gómez. Y aparte del gesto -la vida se construye con pequeños gestos-, me gusta que la propia felicitación venga impregnada con el lirismo mágico de la poesía de Mario Benedetti: ése uruguayo dulce que una tarde, mientras recitaba en el Colegio San Juan Evangelista de Madrid, conseguía que las parejas se fueran abrazando conforme sonaba en el auditorio el fino himno de sus magistrales versos.
Otro año que se va por los barrancos de la historia, mientras deja entre los pliegues de la edad su poso de vivencia. Un años más subido a la experiencia de la propia biografía, mostrando su amalgama de días en el escaparate antiguo de su propio calendario. Un año más y, sobre todo, la importancia de poder contarlo y dar fe de que aún permanecemos vivos.
Hora pues de pasar página y avanzar, acaso porque no nos queda otra. Y hacerlo con el optimismo de lo que está por llegar, fabricando con la misma o mejor intención, nuevas y renovadas utopías. Momento de recapacitar, desde el festivo y puntual asueto, para dotarnos de un nuevo impulso que nos ponga mucha mayor fuerza en la programación de nuevas actitudes positivas. Instantes para seguir mirando el horizonte, con la esperanza escrita con mayúsculas, y el coraje necesario para poder rotular después la propia iniciativa.
Acordarnos, siempre, de la realidad dolida de la gente; de la digna y serena humanidad que viaja en cada una de las personas; y estar con ellas, porque ahora es cuando más nos necesitan. No perder el norte, pese a que la hoja de ruta a veces se haga algo más conflictiva. Ser humildes y, por tanto, estar dispuestos siempre a aprender, porque todo conocimiento es mucho más ancho de lo que a veces nos parece. Y seguir soltando lastres de astucia porque acaso sea la cáscara menos creativa con la que entorpecemos la nobleza del carácter.
Finalizando el año con la ilusión puesta en lo que está por venir; en la lucha constante, conjunta y solidaria que aún nos queda. Tenemos el reto de seguir peleando por una sociedad mucho más justa para todos, porque va inscrito en los genes de los propios valores que patrocinamos y decimos defender, desde una ilusión vitalicia que dimita siempre de militar en el cansancio, auspiciando un soplo de aíre fresco donde puedan respirar, con libertad, generaciones venideras. Sabemos y podemos hacerlo; no podemos permitirnos, pues, desfallecer en el intento.
Y me quedo con más versos del maestro para principiar el año que está por llegar, donde a nosotros nos toca escribir el comprometido arrojo de las propias y responsables vivencias. ¡Adelante!

BUENAS NOTICIAS
Llegan de atrás
pero no importa
son nuevas en verdad alentadoras

marx se sabía su shakespeare de memoria
y el che sentía latir
precisamente en marx
igual palpitación que en baudelaire

qué suerte que esos dos tremendos tipos
capaces de instalar sus desafíos completos
para siempre en nuestras hemotecas
y hayan tenido ganas
y hayan tenido tiempo
de apuntalar su cólera
infinitesimal y gigantesca
con esa cuña del alma
ese rubor tan verosímil esa
frágil e inexpugnable
barricada.

(Mario Benedetti)

fondo blanco

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Escrito por Diego Cruz el 4 de diciembre, 2012

Decididamente ya no me fío de la tropa que en cualquier evento, o ágape al uso, hacen de repartidores de tarjetas de visita, husmeando en los corrillos para averiguar dónde puede estar el poder más poderoso. No me fío de los que en mitad de una conversación, oteando el horizonte, te dejan con la palabra en la boca y se van a merodear donde han detectado mucho más peso orgánico. No me fío de los que, una vez concluido el paseo por esa Europa social, que luego no es tanto, recalan en Fundaciones donde se les da obsceno acomodo, y perpetran una movilidad en descenso a los trabajadores más modestos. No me fío de los que te saludan con la mano floja y la sonrisa blanda, reventona de un protocolo manido y bien astuto. No me fío de los que te envían mails desde sus propias instituciones, teniendo la desvergüenza de pedirte tu mano de obra gratuita para ellos seguir avanzando en la inagotable carrera del medalleo. No me fío de los que no apoyan ideas o proyectos de futuro, sino que por el contrario, permanecen a cubierto entre la familiaridad de un pesebre vitalicio.

No me fío del pedigrí en los apellidos que suelen hacer relevos muy obscenos; ni de las miradas que no lo hacen de frente, ni del lenguaje sectario y de guerrilla por cuyo trasfondo asoma una intransigencia descomunal que incurre en los mismos o peores errores. No me fío de los que confunden unas siglas con una marca y, a la postre, trabajan con la absoluta frialdad del que se mueve entre cifras inhumanas y mero mercadeo. No me fío de la prepotencia, porque suele ser una vanidad pasada de vueltas y distante; ni del lenguaje sin significado, cuyas palabras llevan una etimología de mero saldo. No me fío del que, obteniendo unos resultados pésimos, la culpa se la quiere endilgar a los votantes; ni del que en actitud poco constructiva, cierra las ventanas de la realidad a cualquier líder, para su propio beneficio.

No me fío de las sonrisas cuyo dibujo de amabilidad duran poco en el rostro, ni de las miradas no cristalinas por donde ya no se pueda atisbar la huella incontaminada de la infancia. No me fío del carácter hermético que no patrocina los afectos, ni del lenguaje no verbal que delata, justamente, lo contrario de lo que se nos ha transmitido.

No me fío y, lo malo de todo, es que algunos son de los nuestros, con lo que lamentablemente la propia palabra tiene perversas fronteras de entrecomillado.

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Escrito por Diego Cruz el 1 de diciembre, 2012
Hace ya algún tiempo iniciamos una campaña en red solicitando un IPad que mermara nuestro activismo en alpargatas. Dicho así, el fuego amigo no tardó en tacharnos de pedigüeños, sabiendo que el refranero español ya contempla el aviso de que: “ante el vicio de pedir está la virtud de no dar”, con lo cual nos cubre algo el flanco por donde entran sin cesar los del pensar de oídas y los más querenciosos de la crítica.
¿Y por qué esta iniciativa? Pues; entre otras cosas, porque el Sr. Brey nos ha dejado la economía muy mermada, aparte de que otros innombrables también nos perpetraron una movilidad en descenso de la que aún nos estamos recuperando; si es que nos recuperamos, que esa es otra. En definitiva, una petición para mermar en algo el activismo en alpargatas y este incesante trabajo, de un no parar, que cada día se lleva a cabo con unas herramientas ya caducas para los tiempos que nos ha tocado vivir.
Para seguir haciéndolo; incluso un poco mejor de lo que lo venimos haciendo hasta ahora, solicito la colaboración de todas aquellas personas que buenamente quieran participar en la iniciativa. ¡Coñe, que a otros ya se los han regalado y con menos motivos!
¿Tú que opinas?

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Escrito por Diego Cruz el 21 de noviembre, 2012

Una de las fórmulas que algunas empresas utilizan con meridiana claridad es formar responsables para solucionar con rapidez los posibles problemas que puedan existir entre sus clientes y la propia marca. Un gabinete de crisis que, siempre atento a la publicidad y al marketing, ataja lo que pudiéramos llamar el ruido en negativo que salta y se detecta por motivos diversos. Y el fin del trabajo consiste en apaciguar los ánimos, interesarse dónde, cómo y por qué se inició el problema, aportando soluciones cívicas para terminar con la raíz del conflicto generado. La labor no es baladí, puesto que en ello va incluida la supervivencia y el prestigio de la propia marca; lo cual no es fruto que se genere en pocos días. No sé si aquí, incluso, se le puede añadir el término de una responsabilidad social corporativa, dentro del caso concreto que les menciono.

En el ámbito político, por el contrario, son menos frecuentes esos papeles mediadores de conflictos que se dan en todos los ámbitos de relaciones humanas, con lo cual nos encontramos muchas veces con reyertas enconadas que, sin ser atajadas jamás, convierten la relación en una llama preparada para la siguiente y sucesivas hogueras, haciendo la convivencia mucho más problemática e incívica de lo que en realidad debería ser. Trabajo muy oportuno por cierto, en el que tengo la esperanza de que poco a poco se vaya avanzando: sin prisa, pero sin pausa.

Les hago esta pequeña introducción mientras preparo un escrito de contestación a la compañera Martu Garrote, la cual me acusa de unos insultos que para nada son ciertos pero que, como sigue empeñada en seguir haciéndolos virales por la red y al no conseguir el protagonismo que ella siempre busca, no tengo inconveniente en solidarizarme y ayudarle en ese aspecto.

Antes de proseguir con mis líneas, si quisiera pedir disculpas a todo lector o lectora que se aproxime de buen grado hasta estas líneas, dado que yo mismo reconozco que forman parte del espectáculo más lamentable y menos creativo que se pueda dar en la red. Jamás ha sido ese mi estilo, pero también es verdad que cuando no cesa la acusación infundada y la infamia, uno también está en su perfecto derecho de defenderse por los canales donde es atacado. Insisto, por tanto, en las disculpas ante el lamentable espectáculo que el ámbito político menos necesita; entre otras cosas, porque hay problemas muchos más importantes y generales que abordar, aparte que las particularidades no pueden ser el centro de atención dentro de un Partido donde se milita, entendiendo que su propia ideología y sus valores más profundos, están por encima de cualquier solipsismo puntual e injustamente acaparador.

Publiqué, efectivamente, un post titulado “Talibanismo sectario”, del que me hago enteramente responsable de sus palabras . Un post en el que, aludiendo justamente a los que se han dado por aludidos, comenzaba mi legítima defensa a través del único arma cívica que tengo que es, la palabra. Y comenzaba la defensa, como digo, porque a raíz de ser invitado en Madrid a participar en unos cursos de redes sociales y, en alguna medida, trasladar al público existente mi modesta labor en las redes sociales, debí de saltarme algún Estatuto no conocido del Partido y perseguido hasta la saciedad con comentarios, indirectas y otras artimañas.

Del grupo de WhatsApp en el que participábamos e, insisto, por la labor encomendada de participar en un acto, se me invita a salir de allí de manera talibán y fascista, teniendo que soportar la calumnia y la persecución durante varios meses. Desde el cuestionamiento del #socialismoafectivo ; hashtag del que llevo muy a gala ser su inventor e incansable militante, hasta los comentarios del baboseo en Madrid y un largo etcétera que no dan para un solo post. Y a raíz de semejante locura e injusticia, se produce lo que yo llamo los enfadados de oídas: varias personas que se posicionan en ese talante irreflexivo, sin ni siquiera tomarse la molestia de contar con la opinión de la otra parte. Una cuadrilla guerrillera que, curiosamente, y con el paso del tiempo, se hace menos cómplice y numerosa.

Bien, pues a los pocos meses de publicar el mencionado post, que perfectamente ya habían leído los aludidos, aparecen como por arte de magia unas etiquetas que son las causantes de la vuelta a la guerrilla. Unas supuestas etiquetas que, insisto, no son de mi autoría y que curiosamente se apropia la mencionada autora para enarbolar la bandera del victimismo y, de paso, arrear estopa a todo lo que no sea el hambre de su insaciable protagonismo. Para ello, no obstante, se sirve de publicar un nuevo post añadiéndole una imagen al que yo he escrito, aparte de buscar más cómplices que le doren la píldora en la batalla. Utilización perversa de un grupo reducido de personas que, de nuevo, ejerciendo un pensar de oídas, se suman a la acusación desde el prejuicio; jamás desde la veracidad contrastada y en este plan.

Como la acción, en principio, tiene menos incidencia de lo esperado, ahora de lo que se trata es de volver a enlazar dicho artículo de cuando en vez, por ver si de esa manera se consigue el fin último que es, cobrarse una pieza entera y comérsela sin pelar ni nada; enviar a la hoguera a mi persona, y luego brindar por la obra y el festín. Todo redondo.

Por responsabilidad de no incrementar el lamentable espectáculo que se está generando, permanezco callado ante el artículo; y permanezco también en silencio cuando se van sumando comentarios de igual o parecida infamia, donde poco menos que se me acusa de no pagar las cuotas de partido, de violador y maltratador, aparte de otras lindezas más que ahora no recuerdo. Comentarios que se van haciendo cómplices de la fórmula y el intento de desprestigio, en un círculo vicioso que, cuanto menos, es penoso y ofrece una ruina psicológica de quienes los perpetran. Y es ahí, en ese punto donde parece ser que el problema enconado no tiene visos de finalizarse, donde ya me veo obligado a salir a escena con las líneas que en estos momentos redacto.

Y ya puestos, algunas apreciaciones para dejarlas perfiladas entre los párrafos. Jamás, en mi vida de militante y activista en red he insultado a persona alguna; dado que es una senda que nunca he frecuentado. No ostento ningún cargo político y, desde esas cargas sin cargo, he venido trabajando sin hacer demasiado ruido en las labores del Partido donde milito. De la huella digital que cada cual pueda tener en red, la persona que la propicia es la única y valedora responsable; desde su lenguaje, su forma de comportarse, palabras utilizadas, etc. Son su seña de identidad y su personalidad más profunda; para lo bueno y para lo malo.

Y claro que la política necesita del #socialismoafectivo que también se ha querido denostar desde ese lenguaje de gerrilla; de machito engallado, donde el enfrentamiento sin límites y continuo parece ser en teoría lo más bravucón y útil. Y digo en teoría porque a esa bravura, si se le ofrece ni la mitad del espacio que afanosamente busca, dobla la cerviz y se hace más blanda y más doméstica. Y claro que necesitamos un #socialismoafectivo que trabaje en las relaciones personales; y sepa configurar verdaderos equipos que vivan y respiren un proyecto. Y claro que necesitamos un #socialismoafectivo que también trabaje dentro de un proyecto sin excesivo ruido y personalismo, basado en el bien común y en la lealtad que va más allá de otros intereses espúreos con los que a veces se enmascaran las relaciones, haciéndolas de meros intereses bien particulares. Y claro que necesitamos un #socialismoafectivo que utilice palabras cuyo significado sean un fiel reflejo de los ideales del Partido al que representamos. Y por supuesto que necesitamos el #socialismoafectivo como gesto para combatir esta realidad dolida en la que estamos inmersos; y practicar una solidaridad desde el corazón que muchas veces lo tenemos apelmazado de poco uso y mucha astucia.

Y practicar el falibilismo y reconocer que en más de una ocasión podemos confundirnos. Y salir con el talante honesto de aprender de los demás porque cada persona es un mundo y un universo irrepetible. Y reservar momentos de soledad creativa en medio de tanto y tan incesante ruido, porque a lo mejor hay personas que son su peor enemigo y huyen incansablemente de si mismas. Y enarbolar la bandera de lenguaje con palabras amables que lleguen y tatúen los corazones de la gente. Y si con todo ello no estamos de acuerdo por las razones que fueran, al menos tener la empatía necesaria como para respetarlas.

Resumiendo y para no dedicar más tiempo a solidarizarme con el protagonismo que la mencionada compañera, incansablemente demanda, unas concisas y breves puntualizaciones, dado que el tiempo es escaso y necesario para otras colaboraciones menos ruidosas y de más calado; aparte de no seguir alimentando este circo mediático que; al menos a mí, nada me aporta.

Bajo ningún concepto he insultado a nadie porque, como ya he repetido unas líneas más arriba, es una senda que jamás ha recorrido mi carácter. No tengo que estar justificándome absolutamente de nada, hasta el final de los tiempos, porque la propia infamia es ya en si un gesto profundamente perverso. Me da infinita pereza prestarme a futuras colaboraciones de manos repentinas que, una vez encendida la mecha, se marchan a sus aposentos a ver de qué manera les puede beneficiar la hoguera; dado que uno ya no tiene edad para esos manidos trotes. Y un aviso: ni un Partido es un coto cerrado de grupúsculos a dentellada limpia por conquistar espacio; ni la red es tan mediocre como para percibir que cualquier particularidad es el centro del universo; ni los líderes de un proyecto se meten y encarcelan en el bolsillo particular de los obcecados intereses. Por fortuna el siglo que vivimos; con su realidad algo caótica, pero también con sus retos apasionantes, nos pone ante sí otras maneras muy distintas de transitar por su entramado. Dejemos, pues, que tan solo siga siendo infinito el Universo, sin añadirle ya la vieja estupidez humana.

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Escrito por Diego Cruz el 16 de noviembre, 2012

Me ha gustado siempre hablar de la buena gente, en el sentido radical que a la expresión le da la ética, porque acaso es una de las maravillosas oportunidades de ponerlas en valor. Se trata de hablar de los otros, saliendo del circunloquio de endogamia al que con demasiada frecuencia somos tan proclives; y desde esa perspectiva, tender con ellos redes tupidas de consistencia y afectos.

En cierta ocasión, desde mi posición de romántico incorregible, un ex ministro socialista me llegó a decir que “el ámbito de la política, desde luego, no es el mejor lugar para ganar amigos”. Pero como yo me resisto a creerlo, pese a que la aseveración viene de un peso pesado del partido; y muy buena persona, por cierto, vamos a seguir por la senda a la que llevamos ya abonados no pocos años.

En esta ocasión quiero dedicarle mi humilde post a la compañera Emi Sánchez. Emi, de mirada honesta y transparente, cuyo osadía en el gesto cada día es más escaso. Trabajadora, luchadora incansable por las causas justas, y con un halo de tristeza en los ojos que solo conocen quienes la huella de la vida les ha marcado a borbotones; han soportado profundas batallas del destino; y aún así, mantienen el coraje intacto y hontanares de madurez en las entrañas.

Emi aporta dulzura en la conversación cercana y sumo coraje en las batallas que hay que lidiar para conseguir una sociedad mucho más justa. Mandona, cuando llega el caso, sin embargo trasluce esa complicidad que yo tanto le agradezco. Y se lo agradezco, muy sinceramente, porque vivimos tiempos reventones de equilibristas; modales zafios que están encantados de haberse conocido; palabras municionadas de odio y controversia; puestas en escenas que dan vergüenza ajena; egocentrismo atroces encaramados al balcón de sus círculos viciosos; vanaglorias infinitas que andan pendientes de sus endiosados ombligos; astutos sin principios en busca del caballo ganador de la próxima carrera y bravucones entrecomillados de mucho escaparate que hincan la cerviz cuando se les da un pequeño espacio donde lamer, de a ratos.

Emi tiene ese pronto insobornable de la lucha, como huella tatuada de mucho sindicalismo y manifestaciones; pero luego es capaz de bajar la guardia y conversar tranquila, mostrar su cercanía humana y restringida, su fondo cercano que permanece a buen recaudo. Y sonríe con esa risa abierta que permanece tiempo dibujada en el rostro, porque no es protocolaria, a la vez que sus ojos siempre te dedican una mirada sin dobleces.

Las personas primero, pues, trayendo a colación su particularidad irrepetible. Emi: ¡No cambies nunca, pese al coraje de la arriesgada apuesta y lo que conlleva de desgaste!.

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Escrito por Diego Cruz el 13 de noviembre, 2012

El aforismo lo dejó dicho Ortega y Gasset, con esa manía suya de indagar de continuo en las galerías del cerebro: “en el dolor nos hacemos y en el placer nos gastamos”. Una frase profunda que, una vez tatuada en la memoria, nos sigue rastreando el parecer desde su significado radical y sustantivo. Y la traigo hoy a colación por un motivo y por dos formas de comportarse ante la vida. El motivo es el fatal desenlace de cuatro jóvenes fallecidas en los sucesos de Madrid Arena. Las formas, las del padre de una de las niñas fallecidas, Ángel María Esteban; y las de Ana Botella, máxima responsable del Ayuntamiento de Madrid, a la sazón Alcaldesa no elegida por los madrileños, de esta ciudad sin alma.

Una forma del placer distante, de la mirada altiva que vive en otra realidad protocolaria de comodidades y realidades subjetivas. Una forma de sonrisa déspota; de discurso frío escrito por otros; de puesta en escena de una representación continua. Una forma alejada de la propia raíz mineral de la que consta la vida, con un lenguaje no verbal que delata una frialdad casi inhumana. Una forma; no sé si de ser, pero desde luego, de no estar.

Lo pudimos comprobar cuando la Alcaldesa de Madrid sale a hacer sus declaraciones al respecto, después de haber permanecido alejada del lugar de los hechos y de la mínima moralidad exigible. Comprobar en su gesto altivo, en su media sonrisa, en su mirada retadora al responder que no dimitía ni asumía ningún tipo de responsabilidades. Comprobar en su total ausencia de empatía, en la brusca soberbia que se le encaramaba hasta los pliegues del rostro, en su estar completamente ajena a la realidad dolida de muchos seres humanos que han asistido perplejos a tamaña frialdad. Comprobar el frío desdén que, en definitiva, es un daño añadido al ya de por sí existente.

Y luego está la forma del compañero Ángel, digna y humana dentro del dolor sobrevenido. Ese destilar palabras de socorro en el balcón de su propio muro; hoy que estamos tan inmersos en la era del conocimiento y las redes sociales. Ese arañar el vacío con el que el socarrón destino le ha dejado como injusto equipaje. Ese transitar por las más hondas palabras; por el lenguaje más profundo y afectivo; por los párrafos más humanos que, como hacía Miguel Hernández con Ramón Sijé, tienen la digna y emotiva intención, utópica y emocionada, de regresar a su hija del alma. Ese arañar el jodido presente, trayendo a colación el pasado, porque el futuro viene reventón de incomprensión y luto.

Tiene pues, el compañero Ángel, la dignidad humana que lucha contra el dolor posado en su propia circunstancia. Y lo hace, como digo, pidiéndole auxilio al lenguaje; porque para eso lo primero fue el verbo, y de entre sus párrafos se puede sacar la impresión de un hombre vivo; de un hombre batallador y noble; de una persona transparente que se arroja a la lucha de su presente más inmediato para dar cuenta de él y ganarle la batalla.

Ángel escribe frases de cariño, publica fotos familiares de otro tiempo, rastrea en la memoria un pasado alegre que vuelve a vivir con las muletas solidarias del recuerdo. Y lo leo emocionado cada noche, porque rinde homenaje al corazón que se expresa desde su más hondo sentir y sus vivencias. Y lo comprendo en su mayor parte, justo hasta donde es capaz de descender mi solidaridad y mi conciencia, porque nada de lo humano nos debe de resultar ajeno. ¡Nunca!.

Dos formas de ser y estar en la vida muy bien diferenciadas. De ahí que haya querido solidarizarme con la segunda, desde el dolor que mencionaba Ortega, en el que nos vamos haciendo. Y nos vamos haciendo porque allí el hontanar de la vida ya late sin cumplidos, en realidad radical para asumirla y dar cuenta de ella; para salvar nuestra particular y sobrevenida circunstancia y, a la par, a nosotros mismos. Y ese es el reto que la propia biografía de Ángel tiene ante sí, aunque no estaría demás que, en la medida de lo posible, los demás también nos hiciéramos cargo de semejante labor, empatizando en lo más hondo con esa orfandad que tiñe de luto un corazón que se desgasta por el uso.

Sé que, por desgracia, cada quien y cada cual vivimos inmersos en la dictadura subliminal de la prisa; encaramados a esta competitividad deshumanizada que muchas veces no entiende de gestos y calores sencillos. Pero por eso también reclamo un ponerse en el lugar de Ángel, de la forma más humana que cada cual entienda, y hacernos cómplices y partícipes de sus momentos duros, para acaso intentar mermarle el drama. Tal vez un homenaje a su pesar y compartirlo, una reunión en la que transmitirle que estamos con él y sus pesares; un ofrecimiento de hombre y hombros que se hacen cargo de semejante realidad y quieren hacerla algo más llevadera. Un pronunciarse a favor de una solidaridad con todas sus mayúsculas, involucrarse en el sentido más profundo que se le puede dar a la palabra compañero, o liderar la causa conjunta de una sensibilidad por donde fluyan los afectos.

Algo hay que hacer, aunque sabemos que el pasado es inmutable; pero el futuro está siempre por escribir y se avecinan fechas de celebración muy familiares.

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Escrito por Diego Cruz el 1 de octubre, 2012

Con motivo del Año Europeo del Envejecimiento Activo se ha iniciado en la Casa del Pueblo del Partido Socialista de Madrid, las Jornadas de Debates sobre las Personas Mayores. En su inauguración, con un aforo repleto, se ha respirado un ambiente de respeto a nuestros militantes más mayores que, en palabras de Tomás Gomez, son nuestros jóvenes que han nacido años antes. Un ambiente de #socialismoafectivo porque, como ya he mencionado alguna vez, para ser verdaderamente útiles, primero hay que ser afectivos y tener humanos gestos que lleguen al corazón de las personas.

Un acto, pues, dedicado a nuestros mayores, como reconocimiento a su trayectoria y a su esfuerzo; a su lucha constante por los valores socialistas en tiempos en los que la militancia en sí, era muchísimo más difícil y complicada que ahora. Un acto que el Partido Socialista de Madrid rotula dentro de sus múltiples actividades, como un gesto de humano y ético protagonismo dedicado a los compañeros y compañeras que nos antecedieron en la noble tarea de luchar por una sociedad más justa y solidaria, los cuales lo siguen haciendo aún desde su extensa y digna biografía.

Lo mencionaba Federico de Carvajal, con sus palabras repletas inmensidad y coraje: “hay que militar hasta el final de los días”, llamando a no abandonar jamás las ansias de utopía y mejorar cada día la sociedad en la que estamos inmersos. Y también lo mencionaba Ángeles García Madrid, con setenta y ocho años militando en el partido, tres años de cárcel y trece de libertad condicional, cuya intervención profunda y ejemplar, daba ejemplo de la lucha constante por los principios y valores en los que uno cree.

Tomás Gómez ha cerrado el acto con un discurso cívico y pedagógico al que, por suerte, ya nos tiene acostumbrados. Se ha referido a la propia ubicación de la Casa del Pueblo del Partido Socialista de Madrid, recuperado para la libertad, donde en la misma sala de la celebración del acto, en el año 1939, un Tribunal Militar de la Prensa condenaba al poeta Miguel Hernández a treinta años de prisión. Edificio recuperado para la libertad, como bien ha repetido Tomás Gómez, y símbolo crucial para que esa mencionada libertad sea la lucha constante por la defensa de la no dominación de las personas.

Y me quedo con las últimas palabras de la alocución de Tomás, cuyo discurso a vuelto a apelar a la pedagogía cívica que trata de llegar a la ciudadanía para recuperar el alma perdida de Madrid. Tomás ha dicho: “El miedo es el peor carcelero que puede tener el ser humano. Por lo tanto, estamos aquí para defender a la gente que lo está pasando mal”. Sin duda, un acto lleno de emotividad donde, el socialismo puesto en las arterias, vuelve a tatuar de gestos los diversos y múltiples corazones. Sigamos, pues, en ese camino de la política con mayúsculas, socialista y de progreso, donde las personas sean lo primero.

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Escrito por Diego Cruz el 28 de septiembre, 2012

Don Justo Bueno; ya de por sí, tiene en su nombre y apellido toda una declaración ética; una intención de comportamiento ejemplar; una intención amable, por así decir. Y en esta mañana gris y otoñal; acaso literaria, quería dedicarle unas modestas palabras.

Don Justo pare su primera creación poética, lenguaje de cristal por donde se expresa el alma, y nos trae a colación su hontanar de vivencia. Se adentra en el fondón de los sentidos, a corazón abierto, para acompasar con arpegios musicales una realidad dolida que en casi todo momento nos va inyectando la dictadura de las prisas.

Dice don Justo que es “gente sencilla”. Esa gente humana y anónima que transita por las calles, que lleva dentro del pecho un universo entero. Esa gente silenciosa, porque han hecho de la honestidad palpable, su forma de vida. Esa gente de mirada limpia; la que se aúpa al balcón de los ojos a edades muy tempranas. Esa gente que se pone ligeramente nerviosa en una entrevista, porque no manejan muy bien el protocolo de las formas, ni falta que les hace. Esa gente sensible y humana, que siente hasta el fondo todo lo que acontece, porque su propia biografía se va haciendo a través de dar fe de su existencia. Esa gente sencilla, como él dice, que habla con el corazón deshilachado de vivencias.

Don Justo Bueno viene a los altos arpegios musicales de la poesía, al corazón mismo donde el sentir es mero embrujo, a la creatividad de intentar ser un pequeño dios con lo que ello supone de demoníaco. Viene don Justo al mismo fondón de las entrañas; a rastrear en ellas y sacarles así su maravilloso himno de versos, su música envuelta en el misterio. Don Justo, asomado a su rostro noble, al que le deseo la mejor de las suertes en su andadura limpia y creativa.

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